Es por ella que yo sigo viviendo. Si no fuera por ella, yo no estaría aquí”

El amor que manifiesta Don Carlos Bassallo, una de las personas más ancianas de nuestro distrito (si es que no es la más longeva) está a puertas de cumplir 102 años. ¿Cuál fue su secreto? ¿Qué anécdotas pudo recoger tras un siglo de vida? Descubra la respuesta a estar interrogantes en la siguiente entrevista. A decir verdad Don Carlos es realmente un ejemplo de vida y una inspiración para toda familia en Chilca.

Dígame Don Carlos, sabemos que nació un 27 de septiembre. ¿De qué año?

1913.

¿Qué podría decirnos acerca de su vida?

Me crié con buenos padres, con buen ejemplo. Estudié hasta tercer año de secundaria y tres años de contabilidad.

¿Usted cumple 102 años? ¿Cuál ha sido el secreto para conservarse con tan buena salud?

Como ya le dije, la buena crianza de mis padres, el buen ejemplo, la tranquilidad, no hacer mal a nadie, sino todo el bien que se pueda. Me casé joven, a los 21 años. Tuve tres hijos. En mi juventud, cuando estudiaba contabilidad encontré un compañero de banca que era tirador. Yo había sido voluntario de 20 años cuando hubo el conflicto con Colombia en 1993, por una localidad que se llama Leticia. Eso tuvo un origen muy singular, porque por ese nombre es que me casé. Ella se llama Leticia. Para mí es una dicha haberla conocido. Como mujer de hogar es un tesoro.

En ese lapso de tiempo usted debe haber conocido a muchas personas importantes. ¿Podría nombrar algunas?

He conocido y tomado unos tragos con el Gral. Velasco Alvarado. Otro general, Elías Jiménez, un buen general.

¿Es verdad que usted conoció a Andrés Avelino Cáceres? ¿Alguna anécdota con él?

¡Es cierto! Me estaba olvidando de él. Mi padre me llevaba a conocer Lima calle por calle. Un 28 de julio cuando estaba con él pasaba una carroza con el presidente Leguía en esa época, 1921, que se cumplía el bicentenario de la Independencia del Perú. En la carroza iba el mariscal Don Andrés Avelino Cáceres. Yo estaba parado en la acera y pasó la carroza junto a mí. Me estiro la mano y nos dimos un apretón de manos. Tuve esa suerte.

¿También tenemos conocimiento que con su esposa competía en concursos de polca?

¡Exacto! En el primer concurso que hubo yo caí enfermo, así que no nos inscribimos. Al año siguiente sí me presenté, el premio era de S/.5000 para el primer lugar. Pasamos a la semifinal. En el tercer concurso yo ya cumplía 100 años y me presenté nuevamente. Allí salimos empatados en el tercer puesto, porque el primer puesto fue ganado por un profesor de baile y allí estaba prohibido que participaran profesores y campeones, pero bueno. El segundo puesto sí fue ganado por una pareja que valía la pena, bailaban muy bien, pero ya habían sido campeones en provincia. El tercer puesto lo empatamos con otra pareja. Bailamos mano a mano para desempatar y nosotros, al final, obtuvimos el tercer lugar.

¿Y cómo usted llegó a Chilca?

Es que mi esposa había adquirido un terreno de sus antepasados. Ella hizo construir esta casa en la que vivo. Hasta ahora sigue decorándola y por eso está tan bonita.

¿Y a usted le gusta Chilca?

Sí, hay mucha tranquilidad. Su gente es muy tranquila, humilde y cariñosa. Por donde voy me saludan.

Don Carlos, finalmente ¿qué mensaje le daría usted a las familias de Chilca?

Qué vivan tranquilos, sin envidias, odios, peleas. Que aprendan a disfrutar  las cosas hermosas que tiene la vida. Amen a sus esposas y esposos, compartan tiempo con sus hijos y en cada hogar debe haber mucha comunicación.